Ken Segall, el hombre que le puso la ‘i’ a los productos de Apple

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Ken Segall, el hombre que le puso la ‘i’ a los productos de Apple

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¿Qué tienen en común Bob Dylan, Martin Luther King, Maria Callas, Pablo Picasso, Thomas Edison o Amelia Earhart? No es el premio Nobel -por más que un par de ellos lo hayan recibido- ni el campo de actividad, puesto que en esta breve lista hay un músico de folk, un activista de la no violencia, una cantante de ópera, un pintor, un inventor y una aviadora. La respuesta, para un fanboy de Apple, sería sencilla: todos están, como John Lennon, Alfred Hitchcock y otros, “suficientemente locos”. En palabras de Ken Segall, el que fuera director de publicidad de la marca durante los años de gran crecimiento junto a Steve Jobs, todos “piensan diferente”. Pocos eslóganes han calado tanto entre el público como el “Think Different” inaugurado por el famoso spot de 1997 y popularizado por la compañía de la manzana. Diferente para Segall es sinónimo de sencillez. Así lo explicó en el libro que define los postulados que, según él, deben guiar la estrategia de las empresas: Increíblemente simple: la obsesión que ha llevado a Apple al éxito.

A todos los directores del marketing del mundo les gustaría contar con la potencia de saque de Apple. El lanzamiento de cualquiera de sus productos es recibido con una expectación inusitada que lleva a la gente a hacer colas de varios días en la puerta de sus tiendas para conseguir uno de los primeros iPhones. Las keynotes -presentaciones de producto- son seguidas y difundidas como si se tratara del concierto de una estrella del pop. En su libro Segall intenta definir ese algo diferente -la simplicidad- que ha llevado a Apple a la posición que ocupa en la actualidad: “para un concepto que se supone que debe ser obvio, la simplicidad puede ser muy difícil de describir. Puede ser una elección, un sentimiento o un faro. Puedes incluso pensar que es un espíritu. Pero diferencias muy rápidamente cuándo te encuentras en un lugar en el que se cree en la simplicidad y cuándo no es así. La simplicidad es el amor infantil por dos de las fuerzas más poderosas del mundo de los negocios: la inteligencia y el sentido común”. Y estas fuerzas, asegura Segall, sobre todo la combinación de ambas en las proporciones adecuadas, no son tan frecuentes.

Sí estaban presentes en Apple. Gran parte de su éxito se debe a la capacidad de seducción que ejercía Steve Jobs, pero también a la perspicacia y habilidad de Ken Segall. Él fue, por ejemplo, quien convenció a Jobs de bautizar a los nuevos ordenadores de la manzana como iMac, frente al deseo de su jefe que -ante la hilaridad general, cuenta Segall- a punto estuvo de llamarlos “Macman”. Fue seguramente una de las pocas veces que Jobs dio su brazo a torcer y lo hizo porque el nombre sugerido por su director creativo era más simple; “la simplicidad era una religión para él” asegura Segall. Millones de teléfonos, ordenadores y tabletas después, Apple sigue siendo una marca reconocida mundialmente, sinónimo para muchos de innovación y belleza tecnológica. Más que clientes o usuarios, Jobs y Segall consiguieron crear fieles.

Obviamente, Ken Segall es uno de los más fervorosos creyentes de la marca aun cuando ya no esté vinculado a ella profesionalmente. Y sigue compartiendo su idea de que todo debe ser más simple, algo que está en nuestro ADN asegura convencido. Tal vez por eso piensa que el suyo es “el trabajo más fácil del mundo”.

Texto: José L. Álvarez Cedena

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